Carmen Morán

Cómo valorarte y amarte más

En las culturas occidentales solemos confundir  placer con el amor a uno mismo. Creemos que cuidar el cuerpo, hacernos tratamientos estéticos, comprar bienes materiales o darnos caprichos es amarnos a nosotros mismos.

Pero no, eso es darnos placer.

La causa de nuestro sufrimiento

 

Cuando buscamos el placer para evitar el dolor entramos en el concepto de la adicción. No importa cuál sea la causa de nuestro dolor: decepción, frustración, vacío, insatisfacción, falta de amor, soledad...

Al obtener un estímulo placentero nuestro cerebro libera unas determinadas hormonas y substancias químicas (fenilalanina, dopamina, endorfinas, serotonina y oxitocina) que producen un estallido de felicidad y sensación de bienestar en el cuerpo.

La persona experimenta, en ese momento, un cambio en su estado interno. Se siente diferente, genial y quiere saber qué es lo que lo ha causado.

Cree que quizás esa sensación de bienestar la provocó el irse de compras, una píldora concreta, el coche nuevo, una cierta persona o la última noche de pasión, por ejemplo.

Relaciona ese “algo del exterior” que le hace olvidar el dolor o el vacío interno, a través del placer, con el bienestar.

Así comienza a desarrollarse un apego que genera una dependencia donde creemos que la manera de regular los estados emocionales es gracias a algo que proviene del exterior.

Si una persona gasta una cantidad x de dinero comprando o apostando, toma una cierta cantidad de alcohol, tabaco, comida, drogas o sexo...  Para que en la siguiente ocasión desaparezca el sentimiento negativo necesitará una mayor cantidad de lo que le da placer y le hace olvidar el dolor o el vacío interno.

Y esto se vuelve una adicción: los sitios receptores se hallarán en un nivel cada vez más alto y el vacío se hará cada vez más grande.                   

¿Alguna vez te has sentido mal y te has auto regalado algo que te gusta para compensarlo?

Un día de peluquería o spa, te has auto regalado ese aparato tecnológico de última generación que tanto te gusta, has ido de compras o de viaje…  No sé, ¿algo que te haya sacado de la rutina o haya llenedo algún vacío o insatisfacción?

Nos volvemos adictos a nuestras emociones tapando vacíos

Si centramos nuestra atención en el exterior, buscando algo fuera de nosotros que nos aporte ese bienestar que nos falta dentro...

En vez de sentarnos y reflexionar sobre el motivo por el cual sentimos apatía, insatisfacción o frustración por la vida que llevamos, el vacío se hará cada vez más grande y el dolor acabará tapado por adicciones emocionales.

Mis adicciones...

Al separarme de mi primera pareja me fui a celebrarlo con unas mini vacaciones junto a una amiga. Fueron muy divertidas y excitantes.

La separación aunque me liberó me hizo sentir algo intranquila en cuanto a mi nuevo estado. Fuera de mi zona de confort, con incertidumbre por mi nueva vida y aquella escapada me llenó de los químicos y hormonas necesarias para animarme y hacerme estallar de felicidad.

Asocié salir con mis amigas, bailar o irme de vacaciones con esa sensación de bienestar. Algo que se convirtió en una arma de doble filo. En una adicción, sin darme cuenta.

Cada vez que quería tapar mi estrés o frustración en el trabajo de oficina me iba de compras, de fiesta o viaje dependiendo del nivel de vacío.

Me centraba siempre en buscar fuera lo que me faltaba dentro. Me enfocaba en el exterior, buscando algo fuera de mí que me hiciera sentir ese bienestar que me faltaba  a nivel interno porque no me sentía satisfecha ni personal ni profesionalmente aunque por aquel entonces no era del todo consciente. Quería algo que me calmara.

Lo hacía de forma automática, en vez de sentarme a reflexionar sobre cuál era el motivo por el que me sentía insatisfecha. Tapé mi vacío interno con mis adicciones emocionales y los hábitos que adquirí con ellos.

Con los años y tras una época complicada de gran estrés laboral y personal me dio una trombosis. Algo que hizo replantearme el cómo estaba gestionando mi vida y mis emociones ya que el tema podría haber sido mucho más grave. Pero afortunadamente ¡solo fue un aviso de la vida!

Los parches que nos ponemos

Se suele poner entre un 10-el 20% de foco de atención en el interior y el 80% restante en el exterior.

Algo que hace que las personas estén generalmente desconectadas de sus emociones de baja intensidad como son el miedo, la inseguridad, la tristeza, la insatisfacción… y de lo que sienten muy adentro.

Y evitamos sentirlas gracias a los placeres externos, como hice yo. Viendo películas o series, conectados a las redes o hablando por whattsupp. Enfcándonos en el trabajo, en conseguir metas y obetivos. Teniendo citas, o escapadas, vaciones... No nos damos ni cuenta pero continuamente huimos de nosotros mismos para evadirnos fuera.

Es lo que hemos aprendido para no sufrir, un mecanismo de defensa que mal usado pasa factura.

De esta forma se adquieren  nuevas dependencias cada vez más intensas para cuando los estados de ánimo son bajos, desconectándonos totalmente de esas incómodas emociones que nos hacen sentir mal y que parece que están tan mal vistas.

Conviertéte en el Observador

El 95% de nuestros actos provienen de nuestro subconsciente y sólo el 5%  restante son actos conscientes. Es decir la mayor parte del tiempo nos movemos, actuamos, sentimos y pensamos bajo modelos y patrones que hemos ido aprendiendo de forma automática a lo largo de los años.

Tu cerebro y tu cuerpo lo que quieren con esto es que ahorres energía y aprenden cosas que memorizas, patrones emocionales y pensamientos para ahorrarte esa energía. Es algo complejo de explicar pero piensa en cuando escribes el pin de tu visa o teléfono. Los dedos van solos, ¿verdad?

Tu cuerpo lo ha memorizado igual que el conducir. Cuando comenzaste te sería muy complejo coordinar todos los pasos pero ahora llegas al lugar en coche sin darte ni cuenta.

¿Cómo nos transformamos y cambiamos?

La transformación real se da cuando comenzamos a considerar y a tener en cuenta nuestras emociones y pensamientos inconscientes.

Esas emociones que han formado parte de nuestra identidad o personalidad, cómo emociones que han guiado nuestros pensamientos, influenciando nuestro comportamiento y actos inconscientemente. Y viceversa...

Cuando somos capaces de detenernos a hacer una introspección y ver “de dónde vienen o por qué se crean esas emociones negativas”, que tanto nos incomodan, nos volvemos conscientes.

Ese es el primer paso para la verdadera transformación: ser conscientes de nuestros pensamientos y comportamientos inconscientes, de nuestras emociones memorizadas. De nuestras adicciones que buscan fuera de nosotros el bienestar que no sentimos dentro.

Observar cómo actuamos, pensamos o sentimos significa que podemos ver el programa automático en el que vamos a diario dándonos la opción de cambiarlo. Porque si lo estás observando ya no es tan automático ni insconsciente.

Es lo que llamamos metacognición: la capacidad que tiene una persona para reflexionar sobre sus procesos de pensamiento y la forma en la que aprende. Nos volvemos los observadores de nosotros mismos.

El ver mis patrones inconscientes me hizo darme cuenta que no estaba dándome lo que me merecía y que me muy sentía insatisfecha. Fue duro verlo o al menos impactante, pero ¡lo más liberador del mundo!

Gracias a ello, ahora soy lo que soy.

¿Qué es realmente amarse a uno mismo?

Para la mayoría de personas el cuerpo es como la parte de la mente inconsciente. Lo que muchos no saben es que en realidad es sólo una parte inconsciente de nosotros.

Quien vive cada día enfadado, triste o frustrado... su cuerpo, como la propia mente inconsciente, cree que tiene que vivir siempre así porque lleva con ese registro durante años. Es parte de su carácter, de su personalidad.

Esa emoción de enfado o tristeza hace recordar a las personas cada mañana quienes son.

Si somos capaces de ver esa emoción inconsciente, desintegrarla y cambiarla por una elevada como gratitud o amor, sentiremos la libertad de romper con la adicción emocional. Esa que nos recuerda quienes creemos que somos.

Entonces, nos sentimos felices y en paz porque nos liberamos de la adicción y cambiamos nuestro programa inconsciente, amándonos a nosotros mismos.

El despertarse a una persona nueva se da cuando esas emociones de supervivencia, las emociones adictivas registradas o memorizadas del pasado, se transforman en otras más elevadas como la gratitud, el amor, la paz, la libertad... Esto es realmente el amor a uno mismo.

La persona que se ama así misma también ama su vida y su pasado, sea cual sea, lo acepta porque es el que le ha llevado a ser consciente del cambio y de la liberación.

La Transformación

La liberación se da cuando elegimos algo que nos proporciona bienestar porque realmente nos apetece, no para entretener a nuestro subconsciente si se encuentra mal.

Se da al observar nuestros pensamientos, actos y patrones inconscientes, aquellos que memorizamos con los años y los heredados de nuestra familia  a través de la memoria celular y hacerlos conscientes.

Nos libera y fortalece tener plena consciencia de cualquier pensamiento, emoción o sensación de baja intensidad para que no nos boicotee ni pase desapercibido. Aunque nos haga ver que no somos  perfectos. ¿Y qué? somos humanos no robots.

El aceptarlos y trabajarlos para dominarlos y cambiarlos por otros de alta intensidad nos llevará al éxito y a nuestros objetivos.

Amarte a ti mismo es asumir que somos humanos imperfectos que tenemos algunas sombras que hemos ocultado para protegernos y no mostrarnos débiles. La sociedad nos ha hecho creer que para tener éxito debíamos ser fuertes, perfectos y competir unos con otros pero no es así.

El Éxito

Quien tiene éxito es quien se conoce realmente bien. Quien ama y acepta sus debilidades y trabaja en ellas día a día para mejorarlas sin sentir vergüenza.

Observar nuestras luces y sombras, domando esas emociones "negativas" o sacándolas a la luz nos aporta amor,  paz y libertad, creéme.

Al darnos cuenta que no necesitamos prácticamente nada del exterior, el miedo a perder algo que en realidad no necesitamos, desaparece y nos libera.

Es una metamorfosis, ¡la transformación de oruga a mariposa!

Esto es lo que yo considero que es amarse a uno mismo de verdad.

Contra más te amas y más te conoces sin juzgarte ni avergonzarte, más amor recibes de los demás. ¡Doy fe!

Las personas adoran a quienes se prodigan amor sin miedo ni dependencias, siendo genuinos en su esencia. Admiran a las personas que saben quienes son, acpetan sus debilidades, las trabajan si pueden y potencian sus fortalezas.

Y esto y muchísimo más es lo que trabajo en todos mis programas. Si quieres aprender más sobre este tema, sobre cómo tener más confianza, seguridad y cómo ser la mejor persona que puedes ser, envíame un mensaje o agenda una llamada informativa conmigo.

¡Será un placer hablar contigo y darte mis consejos para ayudarte!

Hablamos pronto,

Carmen

Pd: déjame tu comentario o comparte este conenido a quien pueda ayudar.

 

 

 

Fuente información e inspiración: advance course dr. J dispenza.

 

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